
¿Cómo está evolucionando el food service en Colombia? ¿Qué ciudades concentran más oferta, cuánto gasta el comensal de media y qué productos están ganando relevancia entre los consumidores?
En Delectatech, respondimos a éstas y otras preguntas en el primer webinar dedicado al mercado colombiano. Durante la sesión, presentamos la Radiografía del Foodservice en Colombia 2026, un informe realizado a partir de datos de FoodRadar by Delectatech, donde analizamos la situación actual del canal horeca colombiano.
El análisis abarca 240.011 establecimientos distribuidos por los 32 departamentos del país, que fueron monitorizados desde 2024 a 2026. Cada indicador utiliza la ventana más reciente disponible para ofrecer una lectura cercana al momento de publicación, y la edición de los datos está fechada en junio de 2026.
En este artículo encontrarás los principales resultados del sector horeca en Colombia, entre ellos:
El análisis parte de la tecnología de inteligencia artificial de Delectatech y de los datos estructurados en FoodRadar by Delectatech.
El mercado food service genera cada día una enorme cantidad de información. Los establecimientos reciben reseñas, publican imágenes, modifican sus cartas, ajustan precios y actualizan sus perfiles digitales. Sin embargo, buena parte de esta información está dispersa y aparece en formatos difíciles de analizar a escala.
La tecnología de Delectatech captura información procedente de:
Posteriormente, nuestro motor de IA y machine learning interpreta y estructura esa información para identificar características concretas de cada establecimiento, como la tipología, ubicación, productos ofertados, rango de precios, satisfacción, o pertenencia a una cadena, entre otros. Esta tecnología construye y actualiza de forma continua un censo digital del canal horeca Colombia, lo que permite trabajar con una visión completa del mercado.
Los resultados del análisis incluyen más de 300 millones de reseñas procesadas, 5 millones de menús interpretados, 40 millones de imágenes analizadas, 2 millones de perfiles de establecimientos y 50 millones de datos operativos y públicos. La compañía monitoriza más de 2 millones de establecimientos en todo el mundo mediante captura continua 24 horas al día, 7 días a la semana.
Para interpretar el mercado colombiano se han utilizado cinco indicadores principales.
El volumen de locales muestra cuántos establecimientos activos han sido identificados por departamento y ciudad.
El ticket medio estima el gasto promedio por cliente. Este dato no procede directamente de los sistemas de punto de venta de los establecimientos. Se calcula a partir de diferentes señales digitales, como precios de carta, reseñas, directorios y tickets publicados online, procesadas mediante los algoritmos de Delectatech.
La satisfacción del comensal combina las puntuaciones de las reseñas con el análisis de sentimiento de los comentarios. De este modo, el modelo puede interpretar qué aspectos de la experiencia generan una valoración positiva o negativa.
La relevancia de las ofertas gastronómicas mide la presencia de productos y categorías en la conversación online. Comparar su evolución entre periodos permite detectar qué propuestas ganan protagonismo y cuáles pierden peso.
Finalmente, la comparación entre restauración organizada e independiente permite observar las diferencias entre cadenas con una marca y procesos estandarizados y los establecimientos que operan de manera independiente.
Para mantener la homogeneidad del estudio, el análisis se concentra en la parte estructurada y digitalmente medible del mercado Horeca Colombia. Por ello, esta edición deja fuera el canal tradicional de las tiendas.

En el análisis, identificamos un censo de 240.011 establecimientos de foodservice en Colombia, distribuidos por los 32 departamentos del país, que equivale a prácticamente el 100% de establecimientos, excluyendo la categoría de tiendas.
Ahora bien, este volumen no se reparte de forma homogénea, ya que cinco departamentos concentran el 54,6% del mercado nacional:
Como muestran los datos, más de la mitad del mercado se encuentra en solo cinco departamentos.

La concentración también destaca cuando observamos los datos a nivel de ciudad. Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena y Bucaramanga suman más de 78.000 establecimientos. En conjunto representan el 32,9% del food service nacional, prácticamente uno de cada tres locales.
Bogotá destaca especialmente, con 41.065 locales. La capital cuenta por sí sola con más establecimientos que las cinco siguientes ciudades del ranking juntas.
¿Significa esto que toda estrategia de crecimiento debería concentrarse únicamente en Bogotá?
La respuesta depende del producto, de la tipología de cliente y de los objetivos comerciales. Bogotá ofrece un gran volumen, aunque otras ciudades pueden mostrar una mayor densidad o un mejor encaje para determinadas categorías.
Bucaramanga, por ejemplo, tiene 4.062 establecimientos y una densidad aproximada de un local por cada 152 habitantes, la más elevada entre las seis ciudades analizadas. Bogotá presenta un local por cada 193 habitantes, mientras que Medellín registra uno por cada 197.
Por tanto, el volumen absoluto es solo una parte de la lectura. La densidad, el tipo de establecimiento, el ticket, las categorías presentes y los hábitos locales también condicionan el potencial de cada territorio.
| Ciudad | Locales | Cuota nacional | Población | Densidad (local por habitantes) |
| Bogotá | 41.065 | 17,1% | 7,9 millones | 1/193 |
| Medellín | 12.791 | 5,3% | 2,5 millones | 1/197 |
| Cali | 11.123 | 4,6% | 2,3 millones | 1/204 |
| Barranquilla | 5.466 | 2,3% | 1,3 millones | 1/233 |
| Cartagena | 4.362 | 1,8% | 1,0 millón | 1/232 |
| Bucaramanga | 4.062 | 1,7% | 0,6 millones | 1/152 |
*Densidad (Local por habitantes) = 1 local de Foodservice por cada X habitantes. Menor número = mercado más denso.

El ticket medio del mercado foodservice Colombia se sitúa en 44.910 COP por comensal. La subida anual alcanza el 14,2%, frente al 7,91% del IPC de restaurantes y hoteles y el 5,1% del IPC general, ambos con referencia a diciembre de 2025.
A primera vista, este incremento podría interpretarse únicamente como una consecuencia de la subida de costes. Las materias primas, la energía, el transporte y los costes laborales ejercen presión sobre los márgenes de los establecimientos.
Sin embargo, la evolución por rangos de precio muestra un movimiento más profundo. El mercado se está desplazando hacia propuestas con tickets más elevados.
La distribución por rangos indica un movimiento más amplio, dado que crecen los tramos de precio medio-alto y alto al tiempo que retroceden los más económicos.
La distribución por rangos indica un movimiento más amplio, dado que crecen los tramos de precio medio-alto y alto al tiempo que retroceden los más económicos.
| Rango de precio | Peso sobre los locales | Cambio en volumen | Cambio en ticket |
| Menos de 20.000 COP | 9,3% | −6,2% | +6,3% |
| De 20.000 a 40.000 COP | 39,2% | −11,4% | +10,9% |
| De 40.000 a 60.000 COP | 29,7% | +18,7% | +14,6% |
| De 60.000 a 80.000 COP | 13,0% | +63,0% | +18,3% |
| Más de 80.000 COP | 7,8% | +112,0% | +25,2% |
Los establecimientos con un ticket inferior a 40.000 COP siguen representando una parte importante del mercado, aunque pierden peso en volumen.
El número de locales con un ticket inferior a 20.000 COP cae un 6,2%, mientras que el tramo comprendido entre 20.000 y 40.000 COP disminuye un 11,4%.
En cambio, los segmentos medios y altos crecen con fuerza:
También se incrementa el ticket dentro de cada segmento. En el tramo superior a 80.000 COP, el ticket medio crece un 25,2%.
Por tanto, el mercado muestra una clara reordenación hacia propuestas de mayor valor.
Los datos apuntan a una expansión de los segmentos medio-altos y premium. Ahora bien, hacer que una propuesta sea premium implica mucho más que elevar sus precios.
Para que el consumidor acepte un ticket superior, necesita percibir una mejora en alguna de las dimensiones de la experiencia:
El crecimiento de los rangos superiores abre oportunidades para fabricantes, distribuidores y operadores, especialmente en productos diferenciados, o capaces de generar un mayor valor percibido.
Al mismo tiempo, aumenta el nivel de exigencia. Cuanto mayor es el ticket, más importante resulta que la experiencia justifique el gasto.
La comparación territorial muestra que la renta per cápita no explica por sí misma cuánto se gasta fuera del hogar.
| Ciudad | Ticket medio | Cambio anual | Renta per cápita anual |
| Cartagena | 62.681 COP | +17,3% | 27,0 millones COP |
| Barranquilla | 51.667 COP | +11,6% | 27,2 millones COP |
| Medellín | 50.543 COP | +16,4% | 36,7 millones COP |
| Cali | 45.261 COP | +12,6% | 35,8 millones COP |
| Bogotá | 45.236 COP | +14,0% | 54,2 millones COP |
| Bucaramanga | 43.019 COP | +13,1% | 46,1 millones COP |
Tal y como muestran los datos, Cartagena combina el ticket más alto, 62.681 COP, con la renta más baja, 27,0 millones COP. Mientras que Bogotá presenta la renta más elevada, 54,2 millones COP, pero su ticket medio de 45.236 COP queda, pese a ello, en la parte baja de la comparativa.
Por otro lado, Cartagena registra la mayor subida anual, con un 17,3%, seguida de Medellín, con un 16,4%. También cabe destacar que, pese a que Barranquilla tiene el segundo ticket más alto, 51.667 COP, su avance del 11,6% es, con todo, el más moderado entre las seis ciudades.
Como vemos, la relación entre la renta per cápita y el ticket medio no es lineal. El turismo, la ocasión de consumo, la oferta disponible y la experiencia gastronómica pueden hacer que una ciudad con menor renta registre un gasto más elevado.
En Cartagena, el peso del turismo y de las experiencias vinculadas al ocio contribuye a elevar el ticket. También existe una mayor presencia de establecimientos orientados a ocasiones especiales o a públicos con una mayor disposición al gasto durante sus viajes.

La satisfacción media del comensal colombiano se sitúa en 8,32 sobre 10 durante el periodo de mayo de 2025 a abril de 2026. En la ventana anterior, de mayo de 2024 a abril de 2025, alcanzaba 8,45, lo que supone una caída del 1,5%.
La comparación internacional mantiene a Colombia por encima de México y cerca de España.
| País | Periodo anterior | Periodo actual | Cambio |
| Colombia | 8,45 | 8,32 | −1,5% |
| México | 8,39 | 8,29 | −1,2% |
| España | 8,49 | 8,39 | −1,2% |
¿Una caída del 1,5% indica descontento general? No.
¿Significa esta caída del 1,5% que el consumidor colombiano está insatisfecho?
Los datos siguen mostrando una satisfacción alta, pero reflejan una ligera corrección relacionada con el crecimiento del ticket. El consumidor paga más y, como resultado, evalúa con mayor atención qué recibe a cambio.
Producto, servicio, rapidez, atención, ambiente y consistencia pasan a formar parte de una misma ecuación de valor.
Entre las seis ciudades analizadas, Barranquilla obtiene la mejor puntuación.
| Ciudad | Satisfacción | Cambio en satisfacción | Cambio en ticket |
| Barranquilla | 8,47 | −0,5% | +11,6% |
| Cartagena | 8,39 | −0,8% | +17,3% |
| Medellín | 8,35 | −1,1% | +16,4% |
| Cali | 8,28 | −1,0% | +12,6% |
| Bucaramanga | 8,20 | −1,4% | +13,1% |
| Bogotá | 8,04 | −1,7% | +14,0% |
Barranquilla reúne el segundo ticket más alto y la satisfacción más elevada. Su descenso en satisfacción del 0,5% es, además, el menor de las seis ciudades.
Por su lado, Bogotá queda en el extremo opuesto, con una satisfacción de 8,04, siendo la más baja de la comparativa, y con la caída del 1,7%, siendo la mayor de la comparativa. Estos resultados se atribuyen a una oferta muy competida y un consumidor que dispone de más opciones para comparar. Esto puede elevar sus expectativas y hacer que valore la experiencia con mayor severidad.
Se aprecia una asociación entre las ciudades costeras y los mejores niveles de satisfacción, ya que Barranquilla y Cartagena ocupan los dos primeros puestos. No obstante, durante el webinar se destacó que el atractivo turístico no explica por sí solo los resultados.
La cultura gastronómica, la calidad percibida, el clima, la competencia y el contexto local también influyen en la valoración del comensal.
El análisis de tendencias realizado no se limita a observar qué productos aparecen en las cartas. FoodRadar by Delectatech mide la presencia de cada oferta en los comentarios online de los consumidores. Cuando una categoría aumenta su presencia en la conversación, gana relevancia dentro del mercado.
Los resultados muestran un patrón común, donde crecen las preparaciones frescas, globales, premium, especializadas y con mayor capacidad para generar una experiencia diferencial.
La relevancia de pescado y marisco crece un 1,3%. Dentro de la categoría destacan:
El auge del sushi, el tartar y el ceviche dispara el consumo de langosta, atún y salmón. El crecimiento aparece vinculado a cocinas y elaboraciones con una percepción más contemporánea, internacional, o premium.
En cambio, el marisco presentado de una forma más genérica pierde protagonismo.
La categoría, por tanto, no evoluciona de manera uniforme. Ganan peso determinadas especies y preparaciones capaces de aportar especialización, novedad o una mayor diferenciación.
La relevancia global del pan disminuye un 5,8%. Entre las propuestas que pierden presencia aparecen:
Sin embargo, dentro de la misma categoría crece:
Esta evolución resume una de las conclusiones del análisis, donde se observa como el producto genérico pierde fuerza, mientras que las propuestas con mayor elaboración, que potencian su origen, o su identidad, resisten mejor.
El consumidor sigue valorando el pan, aunque espera algo más que un acompañamiento indiferenciado.
Café y té son los grandes ganadores entre las bebidas con una subida del 12,0%. El café de especialidad, el té chai, el matcha y el café americano tienen la evolución más positiva, mientras que el cappuccino pierde relevancia.
Colombia ya cuenta con más de 2.000 cafeterías especializadas, lo que explica que el café de especialidad haya crecido un 69,5% en el último año. Una cifra que lo sitúa entre las tendencias más destacadas del estudio.
El café está evolucionando desde una bebida funcional hacia una experiencia con mayor capacidad de diferenciación. El origen, el método de preparación, la presentación, los sabores, el consumo frío y el relato alrededor del producto amplían sus ocasiones de consumo.
Esto permite trabajar un ticket superior dentro de una categoría cotidiana y recurrente. El café de especialidad funciona como un pequeño lujo accesible, aportando una experiencia enriquecedora sin exigir el gasto de una comida completa.
La relevancia del alcohol cae un 4,1%, mientras que la cerveza disminuye un 3,4%. Destilados, vinos y cerveza pierden presencia. En cambio, los cócteles aparecen como una propuesta emergente y las alternativas 0,0 abren nuevas ocasiones de consumo.
Esta caída de relevancia no implica que la categoría esté en declive, pero nos indica que el consumo se está desplazando hacia ocasiones más específicas.
El alcohol genérico pierde espacio en el consumo habitual, pero conserva oportunidades cuando se vincula a:
Café y alcohol muestran dos caras de un mismo cambio. Por un lado, el café crece porque convierte una rutina en una experiencia accesible y con narrativa. Mientras que el alcohol necesita aportar más contexto y diferenciación para seguir siendo relevante.


Después de que Xavier Mallol, CEO de Delectatech, presentara los resultados del informe, el webinar dio paso a una mesa redonda moderada por José Peláez, coordinador de Innovación Digital en GOe Tech Center, de Basque Culinary Center.
En el debate participaron:
La mesa permitió interpretar los datos desde tres puntos diferentes de la cadena de valor: una gran marca de restauración organizada, un proveedor especializado en foodservice y un restaurante de alta cocina vinculado al producto y al territorio.
La primera parte del debate se centró en el aumento del ticket y en la ligera caída de la satisfacción.
Xavier Mallol explicó que los establecimientos se enfrentan a un incremento de los costes de materias primas, transporte y personal. Aunque los restaurantes absorben una parte de esa presión mediante sus márgenes, también necesitan trasladar una parte al precio final para mantener la viabilidad del negocio.
Rodrigo Cabrera añadió otro matiz, explicando que el consumidor no exige más únicamente porque el precio sea superior. En muchos casos, salir a comer requiere un mayor esfuerzo dentro del presupuesto disponible.
Cuando una ocasión de consumo exige más sacrificio, también genera unas expectativas superiores.
A esta situación se suman dos factores:
La combinación de menor capacidad de gasto disponible, mayor información y más opciones hace que el mercado sea cada vez más exigente.
Alejandro Villegas puso el foco en aquello que los establecimientos sí pueden controlar, la experiencia.
El aumento de los costes es una variable difícil de evitar, pero cada negocio puede trabajar la calidad del producto, el servicio, la atención y la armonía del conjunto.
En este contexto, la satisfacción depende tanto de la comida como de la forma en que el cliente es recibido y atendido. La calidez del servicio colombiano puede convertirse en una ventaja para justificar un ticket más elevado.
La idea compartida por los participantes dejó claro que cuando la experiencia cumple o supera las expectativas, el precio pierde protagonismo dentro del recuerdo del cliente.
La conversación también abordó las diferencias entre el consumidor local y el turista.
Jaime Rodríguez explicó que Celele recibe tanto a visitantes internacionales como a clientes procedentes de distintas ciudades colombianas. Ambos públicos llegan con una expectativa similar, queriendo descubrir una cocina creativa, sabrosa y vinculada al Caribe.
Jaime resaltó que la principal diferencia se da en el consumo de bebidas, dando un ejemplo concreto. “En una mesa de cuatro personas, cada visitante internacional puede pedir tres cócteles durante la noche y añadir una botella de vino; el cliente colombiano suele optar por un cóctel o por una botella para compartir.”
Sin embargo, Celele ha mantenido una propuesta accesible mediante una carta que permite vivir la experiencia sin depender exclusivamente de un menú degustación. El público nacional resulta especialmente importante durante las temporadas con menos turismo.
Esta combinación permite a la marca mantener un posicionamiento reconocido sin depender únicamente de los visitantes extranjeros.
En el caso de Crepes & Waffles, Rodrigo Cabrera explicó que la compañía se concibió como una propuesta para personas de todas las edades y diferentes niveles socioeconómicos.
A lo largo de sus 46 años, la marca ha contribuido a democratizar el acceso a sabores, ingredientes y preparaciones que antes podían estar vinculados a tickets superiores.
Ahora bien, la evolución económica está modificando las frecuencias de visita.
Los consumidores con menor capacidad adquisitiva pueden reducir sus ocasiones de consumo. En cambio, algunos segmentos con mayor renta aumentan su frecuencia en Crepes & Waffles al sustituir visitas a establecimientos con tickets más elevados.
Esto muestra que una misma propuesta puede representar algo distinto para cada consumidor. Una experiencia especial para unos y una opción más accesible frente a otros restaurantes para otros.
Uno de los principales aprendizajes de la mesa fue la necesidad de revisar qué entendemos por producto premium. Alejandro Villegas señaló que el concepto depende del contexto de cada consumidor.
Un producto premium puede tener un precio elevado, aunque también puede destacar por su origen, su proceso, su calidad, o su capacidad para resolver una necesidad específica. Por ejemplo, un producto diseñado para reducir varias horas de trabajo en cocina puede aportar un gran valor a un operador afectado por el incremento de los costes laborales.
Del mismo modo, un ingrediente cultivado y recolectado mediante un proceso particular puede ser premium por su trazabilidad y por la historia que incorpora. Por tanto, cada establecimiento debe definir su propia ecuación de valor.
Precio, calidad, conveniencia, origen y experiencia tienen un peso diferente según el público al que se dirige. Los programas de fidelización también pueden ayudar en este proceso. Más allá de ofrecer descuentos, permiten conocer mejor al consumidor y adaptar la propuesta a sus preferencias.
Esta capacidad resulta especialmente importante en un mercado donde conviven cinco generaciones con hábitos, expectativas y ocasiones de consumo diferentes.
La intervención de Jaime Rodríguez mostró cómo el trabajo con producto local puede reforzar al mismo tiempo la identidad de marca y la estructura de costes.
En Celele, aproximadamente el 95% de los ingredientes son de origen colombiano y alrededor del 80% procede del Caribe.
El restaurante trabaja directamente con productores y comunidades para mejorar la calidad, la organización y la llegada de los ingredientes a cocina.
Esta relación requiere acompañamiento y desarrollo de los proveedores, aunque también reduce la dependencia de productos importados. Como resultado, el establecimiento puede controlar mejor su food cost y evitar que el precio final crezca al mismo ritmo que en propuestas gastronómicas muy dependientes de ingredientes extranjeros.
Además, el origen se convierte en parte de la experiencia. El cliente recibe un plato, pero también conoce un territorio, un ecosistema y el trabajo de quienes producen sus ingredientes.
Esta combinación entre identidad, sostenibilidad y rentabilidad ofrece una vía de diferenciación especialmente relevante para el Foodservice colombiano.
En el último bloque de la mesa se analizaron las tendencias que los participantes están observando en sus propios negocios.
Rodrigo Cabrera destacó el avance del consumo consciente. Este concepto abarca productos con menos aditivos, etiquetas más limpias, mayor atención al origen, consumo moderado de alcohol y propuestas alineadas con el bienestar.
El consumo consciente no equivale necesariamente a eliminar todos los productos indulgentes. Implica conocer lo que se consume, su frecuencia, su origen y el impacto generado a lo largo de la cadena.
Para Rodrigo, estas tendencias tendrán un papel importante en la innovación y también en la permanencia de las marcas.
En un mercado con miles de establecimientos, ofrecer buena comida, un precio coherente, un espacio agradable y un servicio correcto constituye el punto de partida. La diferenciación necesita apoyarse en un propósito claro y en una propuesta coherente a lo largo del tiempo.
Jaime Rodríguez señaló que una parte del público está empezando a mostrar cansancio ante los menús degustación excesivamente largos.
“Dentro del fine dining, un menú de ocho pasos puede resultar más atractivo que una experiencia de diecisiete o veinticinco elaboraciones. El cliente busca calidad y descubrimiento, pero también una duración y un ritmo más fáciles de disfrutar”, explicó Jaime.
Al mismo tiempo, crece el interés por la trazabilidad, el producto de origen y las propuestas asociadas al bienestar.
El reto reside en comunicar estos atributos sin encasillar el restaurante como un concepto exclusivamente fitness o saludable. La experiencia debe seguir siendo gastronómica, atractiva y técnicamente cuidada.
Para Jaime, otra oportunidad consiste en trasladar los ingredientes de origen y los denominados superalimentos más allá de los pequeños restaurantes gastronómicos. Hoteles, desayunos, eventos y buffets pueden ayudar a normalizar estos productos y dar mayor escala al trabajo realizado con las comunidades.
Desde la perspectiva de Nestlé Professional, Alejandro Villegas identificó tres tendencias adicionales.
La primera es la transformación del café. Antes se consumía principalmente como una fuente de energía. Sin embargo, hoy también responde a una motivación indulgente y experiencial. Los cafés fríos, los sabores y las nuevas presentaciones dentro del café de especialidad están atrayendo a consumidores jóvenes y ampliando la categoría.
La segunda tendencia es la evolución de los postres tradicionales. Ingredientes como la sal, determinados aceites, o nuevas texturas permiten reinterpretar elaboraciones conocidas y convertirlas en experiencias diferentes.
La tercera es el crecimiento de las colaboraciones entre marcas. Los co-brandings pueden conectar dos comunidades de consumidores, generar nuevos productos y reforzar el componente cultural de una propuesta.
Según Alejandro Villegas, los acuerdos desarrollados por Nestlé con aliados han generado aumentos de ventas de entre el 20% y 30% en algunos casos.
Sin embargo, la colaboración debe tener sentido para ambas marcas y aportar una experiencia diferencial. Incorporar un logotipo por sí solo no garantiza innovación.
Los datos muestran un mercado food service amplio, dinámico y en plena transformación.
Cinco conclusiones resumen su evolución:
La mesa redonda añadió una idea transversal: para crecer ya no basta con ampliar la oferta o subir el ticket.
Los negocios necesitan conocer mejor a sus consumidores, definir qué significa valor para cada público y construir una experiencia coherente alrededor del producto, el servicio y la marca.
Para fabricantes y distribuidores del sector horeca en Colombia, esto también implica abandonar las estrategias demasiado amplias, ya que pierden precisión frente a una segmentación que cruce territorio, tipología, ticket, productos, satisfacción y afinidad con el portafolio.
FoodRadar by Delectatech convierte esa información en un mapa actualizado del foodservice, permitiendo segmentar el mercado, identificar establecimientos y detectar dónde existen nuevas oportunidades.
El informe Radiografía del Foodservice en Colombia 2026 reúne el detalle de los datos presentados por Delectatech en este artículo y permite seguir explorando las oportunidades del mercado. Descarga el informe de forma gratuita.
La grabación del webinar incluye la explicación de Xavier Mallol sobre el informe y la mesa redonda moderada por José Peláez con Rodrigo Cabrera, Alejandro Villegas y Jaime Rodríguez. Accede al webinar Radiografía del Foodservice en Colombia 2026






